Paro cocalero en el Guaviare: La culpa no es de la hoja

Los cocaleros del Guaviare reclaman ser escuchados y no criminalizados por el cultivo de la hoja de coca

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Julio Martínez Táutiva

La comunidad de las veredas La Paz, La Lindosa y Nueva York, se resistieron a la erradicación por parte del Ejército y la Policía Nacional, de los cultivos de mata de coca en el departamento del Guaviare. Los últimos días fueron una gran travesía para los campesinos, en donde se puso a prueba la capacidad de organización y empuje por defender el único sustento que les ha sido posible durante muchos años en una región donde el Estado nunca hace presencia, excepto a través de la fuerza represiva y el abandono.

Durante dos semanas, la última de mayo y la primera de junio, estuvieron los campesinos junto con los indígenas Nukak Makú y afrodescendientes enfrentándose al Ejército Nacional, hasta ser expulsados luego de un acuerdo de mutuo respeto por la vida y la dignidad de las personas, sin afectar las plantaciones cocaleras de la región.

Pero es que la situación es muy compleja y aunque parece insólito, es un secreto a gritos el sufrimiento de estas comunidades campesinas que se sostienen de la labor de cultivar la hoja de la coca desde hace décadas, siendo esta actividad base de una economía fuerte en donde todos ganan menos el que más trabaja, el campesino.

Y es que la situación social y de abandono es latente. Para empezar, las únicas vías de acceso existentes por tierra las han hecho las comunidades, allí la obligación del estado la suplió la insurgencia, que ha hecho presencia en la parte organizativa y de control. Esto también ha puesto en desventaja a la comunidad que queda en medio del conflicto, desatando una serie de problemas sociales y afectaciones de los derechos humanos que por muchos años no ha habido gobernante alguno que pueda resolver.

Drama social

No hay universidades ni colegios en las veredas, y las escuelitas no disponen de instalaciones adecuadas, materiales, recursos y por lo tanto no hay maestros suficientes para las áreas de aprendizaje. No existe un sistema de salud que logre atender las emergencias o siquiera prevenirlas.

Para la agricultura no llegan las ayudas adecuadas que pudieran solucionar el tema de cambiar el cultivo de la coca por otro producto porque es más costoso moverlo de allí que cultivarlo. Ya que el costo y el tiempo que dura el transporte tampoco lo permiten.

La mata que no mata

La Paz es un pueblo muy tranquilo, no pareciera hacerle falta nada. Aquí a pesar de estar perdido en medio de las selvas colombianas, gracias a la necesidad de trabajo y organización de las comunidades y es en ese espacio donde la hoja de coca, milenariamente adorada por las culturas ancestrales nativas, ha logrado posicionarse en un espacio estratégico y único, ya que ningún otro producto lo habría podido lograr, debido a la capacidad de producción y calidad de la planta.

Pues no existe comparación alguna que supere las calidades porque contiene vitaminas A, E, B1 B3 y C, macro y microelementos, hierro, sodio, potasio, contiene más proteínas que la espinaca, más calcio que la leche, tanto fósforo como el pescado, es uno de los productos naturales más nutritivos del mundo, contiene alcaloides naturales como cocaína, egnonina, pectina, papaína, higrina, globulina, piridina, quinolina, conina, cocamina, reserpina, benzoina, inulina, artropina. “contiene propiedades analgésicas, calmantes, astringentes y antiflatulentos, es un agente de limpieza sanguínea, digestivo, diurético y estimulador respiratorio” según informe de la Organización Mundial de la Salud de 1985.

Cada 100 gramos de hoja de coca contienen:

Nitrógeno total 20.06 mg.
Alcaloides totales no volátiles 0.70 mg.
Grasa 3.68 mg.
Carbohidratos 47.50 mg.
Beta caroteno 9.40 mg.
Alfa caroteno 2.76 mg.
Vitamina C .. 6.47 mg.
Vitamina E .. 40.17 mg.
Tiamina (vitamina B 1) 0.73 mg.
Riboflavina (Vitamina B 2) 0.88 mg.
Niacina (factor p.p) 8.37 mg.
Calcio 997.62 mg.
Fosfato 412.67 mg.
Potasio 1.739.33 mg.
Magnesio. 299.30 mg.
Sodio 39.41 mg.
Aluminio 17.39 mg.
Bario 6.18 mg.
Hierro 136.64 mg.
Estroncio 12.02 mg.
Boro 6.75 mg.
Cobre <p”>1.22 mg.
Zinc 2.21 mg.
Manganeso 9.15 mg.
Cromo 0.12 mg.

La solución

Aquí el verdadero problema radica es en el uso que se le está dando a la hoja debido a que para salir deben convertirla en una pasta y la diversidad de usos se reduce básicamente al narcotráfico y se culpa a la hoja y al que la cultiva, mientras que el gobierno se lava las manos con su lucha contra el narcotráfico.

Pero como no se trata de ver quién es más culpable, sino de encontrar soluciones, se pueden sumar todos los problemas y encontrar una propuesta efectiva. Orlando Castilla fue una de las voces de las comunidades en el paro y en la solución pronta a la crisis.

“Lo hacemos porque estamos cansados de pañitos de agua tibia y defendemos los derechos básicos como la vida, por lo tanto el derecho a la alimentación y al trabajo, para que no erradiquen una sola mata de coca más, en consecuencia con los acuerdos que se adelantaron entre el gobierno nacional y los líderes de 16 departamentos cocaleros existentes en Colombia, en donde se logró llevar a discusión a mesa de negociaciones de La Habana –Cuba y quedó acordado dentro de los temas que tratan los acuerdos de paz al respecto de este tema…”, señaló Orlando Castilla.

Los campesinos están dispuestos a aportar lo mejor con miras al progreso y el desarrollo de la región y se hace necesaria la inversión inmediata de las ayudas que pueda proveer el Estado y la comunidad internacional, sin que introduzcan la megaminería y las petroleras que dejan un daño al medio ambiente sin remedio alguno.

Este es un punto que en este momento debe ser tratado con mucha cautela para tomar buenas decisiones ya que es una gran problemática que afecta directamente a la mayoría de la comunidad y la estrategia prohibicionista y de guerra es un concepto que no funciona sino para beneficio de pocos. Hay que anotar que existen buenas intenciones por parte la gobernación del Guaviare al escuchar a la comunidad con intenciones de materializar en proyectos. Este ha sido un triunfo de la comunidad y la fuerza pública por su ejemplo de que sí hay posibilidades de que la paz sea una realidad y no solo una palabra más.

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